Péndulo de la tristeza infinita (dedicado a Schopenhauer... o de él a mí)
Texto anterior: Parerga y Paralipómena (fragmento), Arthur Schopenhauer.

Voy desde la vereda donde:
…la multitud me atormenta,
…los necios hacen explotar mis miserias,
…el ruido de las conversaciones vanas es un silencio absoluto,
…se hacen intolerables los juicios propios en boca de los otros,
…los enemigos se hacen menos,
…puedo ser amable y conseguirlo todo.
A la vereda donde:
…nadie me acompaña (y él es muy silencioso),
…me escondo un momento para mirarme al espejo,
… soy lo que quiero aunque lo imagine y a veces lo escriba,
…no haya público que me abuchee o me aplauda,
…no haya amores y amigos que me traicionen,
…los únicos fantasmas que me visitan son los yomismos asesinados.
…el vasto vacío es la única realidad objetiva,
…las dunas avanzan sobre mis vísceras menos jugosas,
…no se aplaca el epicentro de mi cataclismo,
…la vida fluye atentando contra si misma por naturaleza,
…mi deseo es el sinfín que perpetúa mi insatisfacción.