Floridor Pérez (una breve antología)
Señoras y señores, me declaro en rebeldía ante la "inmediatez de la percepción sensible". ¿Por qué? Por que odio la prepotencia de la “verdad”. Dudo al instante cuando alguien me dice “mira una araucaria” o bien “eso es una pipa”. Quizás para mí lo primero sea una casa y lo segundo un rito; y si los miro juntos un rato más quizás sea un pueblo originario.
¿Hasta cuando estamos presos de lo aprendido, de las imágenes encadenadas a los conceptos? La poesía se retuerce sobre si misma cuando tiene una explicación literal producto de la secuencia de las palabras que la componen. La poesía es una imagen (o miles), tiene colores, olores, dolores. Puede ser un sueño sin dueño o una historia arrancada de la memoria. Puede ser todo, incluso puede no ser. Los invito a integrar el movimiento independentista por la apreciación sensible anti-cogno-reactiva.


Y como la poesía tiene olores, risas, cuentos e imágenes, dejo con ustedes una breve antología de un maestro de la pluma sencilla y originaria, cargado de sur y de historias colectadas en su maletín de profesor.
COMO UN BRUJO QUE SALE A VOLAR POR LAS ISLAS
Aquella noche
perdí la cabeza
y cada mañana la encuentro
en tu almohada
NATACHA
Le han dicho
Con este hombre
no tendrán dónde
caerse muertos.
Le he dicho
tendremos
todo el mundo
donde pararnos vivos.
LONDON BAR
Por olvidarte paso a la taberna
Sobre el mesón tiro los codos
sembrando pánico entre las botellas
decapitadas en mi honor
El recinto lo veo como una embarcación:
lámpara como luna
la noche como el mar
la música como una tempestad
y el hundimiento en la embriaguez
Entonces me aferro a tu recuerdo
como una tabla de salvación
que me permita naufragar a gusto