sábado, octubre 20, 2007

Gonzalo Rojas o las claves de mi historia


Esta semana que viene disfrutaré al único POETA que conozco personalmente. A Gonzalo Rojas no solo lo re-conozco en sus letras sino que por azar de la fortuna he podido –y podré- disfrutar de su mandragoriana poesía en vivo y en directo. Me siento honrado y he querido compartirlo aquí, bajo este parrón, en la primavera franca que se asienta.

Y ayer… después de algunos días que me parecieron vidas, mi corazón crisálido recorrió los retro-parajes del camino de la última y solo leyó y leyó estas inscripciones vitales…

¡Yo, apenas una larva, admiro el desplegar de alas de Gonzalo que traza con su vuelo las claves de mi historia!

Con ustedes una mini antología Gonzaliana:

RETRATO DE MUJER

Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

Te juré no escribirte; por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que nunca me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo al gran amor,
y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza.
Lástima de la que llora y llora en la tormenta.

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz de arcángel y una boca de animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas como inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás conmigo.
Aquí mujer, te dejo tu figura.

CARTA PARA VOLVERNOS A VER

Lo feo fue quererte, mi Fea, conociendo cuánta víbora
era tu sangre, lo monstruoso fue oler amor debajo de tu olorcillo a hiena,
y olvidarque eras bestia, y no a besos sino a cruel mordedurate hubiera,
en pocos meses, lo vicioso y confuso descuerado,
y te hubiera en la mujer más bella ¡por Safo! convertido.

Porque, vistas las cosas desde el mar, en el frío de la noche oceánica
y encima de este barco de lujo, con mujeres francesas y espumosas,
y mucha danza, y todo, no hay ninguna cuyo animal,
oh Equívoca, tenga más desenfreno en su fulgor antes de ti, después de ti.
No hay ojos verdesque se parezcan tanto a la ignominia.

Ignominia es tu sangre, Burguesilla: lo turbio que te azota por dentro,
remolino viscoso de miedo y de lujuria,
corrupción de todo lo materno que es la mujer.
¡Acuérdate, Malparida, de aquella pesadilla!
No hay trampa que te valga cuando tiritas y entras al gran baile
del muro donde se te aparecen de golpe los pedazos de la muerte.

No te perdono, entiéndeme, porque no me perdono,
porque el mar -por hermoso que sea- no perdona al cadáver:
lo rechaza y lo arroja como inútil estiércol.

Muerta estás y aun entonces, cuando dormí contigo,
dormí con una máquina de parir muertos.
Nadie podrá lavar mi boca sino el áspero océano,Mujer y No-mujer, de tu beso vicioso.

Lástima de hermosura. Si hoy te falta de madre justo lo que te sobra de ramera
y de sábana en sábana, desnuda, vas riendo
y sin embargo empiezas a llorar en lo oscuro cuando no te oye nadie,
es posible, es posible que descubras tu estrella por el viejo ejercicio del amor,
es posible que tanta espuma inútilpierda su liviandad,
se integre en la corriente, vuelva al coro del Ritmo.

Tal vez el largo oleaje de esta carta te aburra, todo este aire solemne,
pero el Ritmo ha de ser océano profundo
que al hombre y la mujer amarra y desamarra
nadie sabe por qué y, es curioso, yo mismo
no sé por qué te escribo con esta mano, y toco
tu rara desnudez terrible todavía.

No hablemos ya de mayo ni de junio, ni hablemos
del gran mes, mi Amorosa, que construyó en diamante tu figura
de amada y sobreamada, por encima del cielo, en el volcán
de aquel Chillán de Chile que vivimos los dos, y eternizamos,
silenciosos, seguros de ser uno en el vuelo.

No. Bajemos de ahí, mi Sangrienta, y entremos al agosto mortuorio:
crucemos los horribles pasadizosde tus vacilaciones, volvamos al teléfono
que aún estará sonando. Volemos en aviones a salvar
los restos de Algo, de Alguien que va a morir, mi Dios, descuartizado.

Digamos bien las cosas. No es justo que metamos a ningún Dios en esto.
Cínicos y quirúrgicos, los dos, los dos mentimos.
Tú, la más Partidaria de la Verdad, negaste la vida hasta sangrar
contra la Especie (¿Es mucho cinco mil cuatrocientas criaturas por hora...?)
Los dos, los dos cortamos las primeras, las finas raíces sigilosas del que quiso venir
a vemos, y a besamos, y a juntamos en uno.

Miro el abismo al fondo de este espejo quebrado,
me adelanto a lo efímerode tus días rientes
y otra vez no eres nadasino un color difícil de mujer vuelta al polvo de la vejez.
Adiós. Hueca irás. Vivirás de lo que fuiste un día quemada por el rayo del vidente.
Mortal contradictorio: cierro esta carta aquí,
este jueves atlántico, sin Júpiter ni estrella.
No estás. No estoy. No estamos. Somos, y nada más.
Y océano,
y océano,
y únicamente océano.

AL SILENCIO

Oh voz, única voz: todo el hueco del mar,
todo el hueco del mar no bastaría,
todo el hueco del cielo,
toda la cavidad de la hermosura
no bastaría para contenerte,
y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera
oh majestad, tú nunca,
tú nunca cesarías de estar en todas partes,
porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,
porque estás y no estás, y casi eres mi Dios,
y casi eres mi padre cuando estoy más oscuro.

EL FORNICIO

Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara, mi vergonzos a,
en esos muslos de individua blanca,
tocara esos pies para otro vuelo más aire que ese aire felino de tu fragancia,
te dijera española mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma de la diáspora del Génesis...
¿Qué más te dijera por dentro? ¿griega, m i egipcia, romana por el mármol?
¿fenicia, cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir con todos los pétalos abiertos,
tensa la cítara de Dios, en la danza del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas amapolas,
mi posesa, te todavía enloqueciera allí, en el frescor ciego,
te nadara en la inmensidad insaciable de la la scivia,
riera frenético el frenesí con tus dientes,
me arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo de otra pureza,
oyera cantar las esferas estallantes como Pitágoras,
te lamiera, te olfateara como el león a su leona,
para el sol, fálicamente mía, ¡te amara!

CARTA DEL SUICIDA

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
por que ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre,
así me acueste o me levante,
y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme,
así se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra,
y se arrojen unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra como una bala loca,
me sigue a donde voy y me sirve de hada.

LA SALVACIÓN

Me enamoré de ti cuando llorabas a tu novio,
molido por la muerte,
y eras como la estrella del terror que iluminaba al mundo.

Oh cuánto me arrepiento
de haber perdido aquella noche, bajo los árboles,
mientras sonaba el mar entre la niebla
y tú estabas eléctrica y llorosa bajo la tempestad,

Oh cuánto me arrepiento
de haberme conformado con tu rostro,
con tu voz y tus dedos, de no haberte excitado,
de no habertetomado y poseído,

oh cuánto me arrepiento de no haberte besado.
Algo más que tus ojos azules,
algo másque tu piel de canela,
algo más que tu voz enriquecida de llamar a los muertos,
algo más que el fulgorfatídico de tu alma,
se ha encarnado en mi ser,
como animal que roe mis espaldas con sus dientes.

Fácil me hubiera sido morderte entre las flores
como a las campesinas, darte un beso en la nuca,
en las orejas, y ponerte mi mancha en lo más hondode tu herida.
Pero fui delicado, y lo que vino a ser una obsesión
habría sido apenas un vestido rasgado,
unas piernas cansadas de correr y correr
detrás del instantáneo frenesí,
y el sudorde una joven y un joven,
libres ya de la muerte.

Oh agujero sin fin,
por donde sale y entrael mar interminable
oh deseo terrible que me hace oler tu olor
a muchacha lasciva y enlutada detrás de los vestidos de todas las mujeres.

¿Por qué no fui feroz,
por qué no te salvéde lo turbio y perverso que exhalan los difuntos?
¿Por qué no te preñé como varón
aquella oscura noche de tormenta?



ORQUÍDEA EN EL GENTÍO

Bonito el color del pelo de esta señorita,
bonito el olor a abeja de su zumbido,
bonita la calle, bonitos los pies de lujo bajo los dos zapatos áureos,
bonito el maquillaje de las pestañas a las uñas,
lo fluvial de sus arterias espléndidas,
bonita la physis y la metaphysis de la ondulación,
bonito el metro setenta de la armazón,
bonito el pacto entre hueso y piel,
bonito el volumen de la madre que la urdió flexible
y la durmió esos nueve meses,
bonito el ocio animal que anda en ella.

¿QUÉ SE AMA CUANDO SE AMA?

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios:
la luz terrible de la vida o la luz de la muerte?
¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: ¿amor? ¿Quién es?
¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío,
y no hay mujer ni hay hombre sino un solo cuerpo:
el tuyo, repartido en estrellas de hermosura,
en partículas fugaces de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios,
en esta guerra de ir y venir entre ellas por las calles,
de no poder amar trescientas a la vez,
porque estoy condenado siempre a una, a esa una,
a esa única que me diste en el viejo paraíso.

10 Comments:

Anonymous Katia escribió...

"No te perdono, entiéndeme, porque no me perdono,
porque el mar -por hermoso que sea- no perdona al cadáver:lo rechaza y lo arroja como inútil estiércol."

Como aprender a cargar con ese cadáver sin que flaqueen las piernas y logre tunbarnos.

Un beso

domingo, octubre 21, 2007  
Blogger MaleNa - La Porteña escribió...

Amo a Rojas, cada signo de su alma.

Un beso.

lunes, octubre 22, 2007  
Blogger Chamila escribió...

Me encanta de encantamiento la poesía de Rojas... gracias siempre es un placer leerlo.

Amigos amantes del cine y el teatro...

Les tengo dos excelentes invitaciones de buen cine y buen teatro para ver este fin de semana en Viña del Mar y Valparaíso...

La primera se presentará en el "Festival de Cine de Viña" este viernes 26 de octubre a las 21:30 en el Teatro Municipal, la película del director chileno, Andrés Racz "Tendida Mirando las Estrellas" ... la filmamos hace varios años... junto con un destacado elenco, Paulina Urrutia, Nelson Villagra, Jaime Vadell, Gonzálo Robles, Rodolfo Bravo, Alejandro Goic, Francisca Inbodem, Ignacio Aguero... música original de Angel Parra (hijo) La película está pronta a estrenar en salas de cine, por lo pronto la podrán ver en Viña del Mar...


Y la segunda es que tendremos una función de teatro en Valparaíso, del bello clásico de Federico García Lorca "La casa de Bernarda Alba" en el Teatro de la Universidad Sta.María de Valparaíso, este sábado 27 a las 19:00...

LOS ESPERO ESTE FIN DE SEMANA CERQUITA DEL MAR...

martes, octubre 23, 2007  
Blogger claudia escribió...

siempre me pregunté, qué se ama cuando se ama
creo que nunca me dejaron

qué triste descubrimiento

peor...nunca me amaron

un abrazo

pd, no conocia a rojas, gracias por enseñarmelo, un beso

miércoles, octubre 24, 2007  
Blogger Benjamin escribió...

amigo,afortunado de ti... ¿es que los poetas realmente existen?

saludalo de mi parte, ya vas a ver que no tiene idea de quién soy...

salvación, historia eterna.

Un abrazo montevideano...

miércoles, octubre 24, 2007  
Blogger Ingrid U.J. escribió...

Vengo a dejarte un saludo y a decirte que me acabo de "re-enamorar"...

Mi corazón se vibra de rojo en la poesía de Rojas...

Saludos,

miércoles, octubre 24, 2007  
Blogger Gisellecharri escribió...

Querido :vengo a despedirme, aunque se que Ud es del bando contrario,quiero agradecer el tiempo que se tomó para visitar mi hogar ,ahora ya destruido.....en mi último post lo recuerdo.Felicidades por su lanzamiento,me quedé en la calle tal vez como preludio de lo que sucedería...
Un abrazo fuerte
GE

martes, octubre 30, 2007  
Blogger Chamila escribió...

...gracias por estar ahí, en ese teatro bello del puerto de Valparaíso, por escribirme palabras bellas en mi rincón...

jueves, noviembre 01, 2007  
Blogger Lis escribió...

selección de poesías
selección de sentires? amores , deseos, todo habla de ti mi querido amigo y eso me gusta

viernes, noviembre 02, 2007  
Blogger Angelito escribió...

Qué maravillosas letras!!!! Realmente fascinante la poesía de Rojas...

Besos.

sábado, mayo 16, 2009  

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